Cuando los 1086 dominaban la carretera…

02/09/2010

Desde mediados de la década de los ’60 y hasta bien entrada la de los ’90, una configuración para vehículos pesados fue tomando más y más fuerza, hasta el punto de que rivalizó con los clásicos tráilers, los cuales eran aún escasos por nuestras carreteras. Años después, y tras varios cambios de normativas, los 8×2 ó “4 ejes” acabaron cediendo el testigo a aquéllos. Sin embargo, en los ’70, y siguiendo el legado de los cabezones de la gama 1066, el fenomenal diseño en la estética de la nueva serie “cabina cuadrada” y su fiabilidad mecánica (a excepción de las primeras series de esta cabina, aquejadas, tal vez de un escaso pero ingenioso radiador abatible, así como de un turbo aún en versión preliminar), permitieron que los Pegaso 1086 se impusieran en nuestras carreteras, erigiéndose como uno de los mejores y más eficientes productos de ENASA. Lógicamente, la respuesta por parte de Barreiros no se hizo esperar.

Hoy día, sin embargo, esta filosofía se ha visto reducida casi en exclusiva a vehículos 8×4 destinados a obras (donde Pegaso también contó con representantes significativos), y con un detalle interesante: la mayor distancia existente entre las ruedad directrices, algo que ya Barreiros tuvo en cuenta, con vistas a una mayor maniobrabilidad y menor desgaste de neumáticos, pero que en Pegaso siempre fue una de sus señas de identidad. Sirvan estas líneas como emotivo homenaje a los “4 patas” que colonizaron Europa, paseando la imagen de España a través de unas fenomenales máquinas de procedencia nacional.

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Un Barajas en el desguace

20/08/2007

Sería Wifredo Ricart el encargado de crear el C.E.T.A (Centro de Estudios Técnicos de Automoción) unos meses después de la constitución de Enasa como empresa estatal. Por aquel entonces, y dada la escasez galopante de camiones para reconducir el transporte de un país asolado desde hacía años por el conflicto bélico nacional, los dirigentes del I.N.I (Instituto Nacional de Industria) decidieron adquirir las instalaciones de la única empresa española en condiciones de llevar a cabo la construcción de camiones: la Hispano-Suiza Fábrica de Automóviles. Aunque Enasa no adquirió la Hispano como marca, sí se quedó con la mayor parte de la plantilla de la prestigiosa firma, así como los modelos en catálogo: los famosos, aunque escasos Hispano-Suiza tipo 66 (en versiones Gasolina y Diesel).

Estos camiones serían el germen de los conocidos popularmente como “140” o Mofletes, en términos más recientes. Sin embargo, hacia 1.954, Ricart ya había planeado el sucesor del Mofletes, un camión derivado e inspirado en los Alfa-Romeo italianos, fábrica ésta la de Milán, en la que Ricart llegó a ser uno de los máximos dirigentes, lo cual le provocó no pocos problemas con el Director del Departamento de Competición: Enzo Ferrari.

Dicho camión se fabricaría en la factoría de Barajas (Madrid), recién acabada allá por 1.955. El Barajas sería el primer camión Pegaso 100%, y destacó por su avanzada tecnología: demasiada para el estado de los firmes de la época y de la mentalidad de aquellos españoles.

Con suspención delantera independiente (en las dos primeras series), motor en fundición de aluminio, con geometría en V6 a 120º, el Barajas es ya un mito dentro de la historia del transporte español, aunque resultó muy caro de producir, lo cual motivó, con la llegada al poder de los tecnócratas, su sustitución por el Pegaso Comet, basado en tecnología extranjera (Leyland Comet), y sin duda, el modelo más exitoso de la marca, en sus 61 años de vida.

El Barajas, en su emplazamiento en el desguace de Manzanares (Ciudad Real).

El modelo Barajas desaparece del catálogo de Enasa hacia 1.962, aproximadamente, aunque algunas unidades siguieron en activo hasta bien entrados los años ’80, y en algunos casos, hasta los ’90. Hoy hacen las delicias de los coleccionistas, quienes tienen que buscar mucho para encontrarlos, al haber desaparecido de los desguaces.

La unidad que hoy presentamos, corresponde a un Barajas de Ciudad Real, que estuvo en un desguace de esta población hasta que fue rescatado por unos aficionados malagueños a comienzos de esta década. Está matriculado en octubre de 1.960 con la placa M-259.080.

El Barajas, a salvo del soplete en Málaga. Sus dueños poseen un Ebro serie C.

Destacar su decoración con la característica franja roja Barajas, y la ausencia del famoso cuadro de mandos ovalado, típico de toda la gama “Z”. Además, la caja en madera nos recuerda otros tiempos del transporte español, donde cada camión tenía personalidad propia, lejos de las electrónicas y tecnicismos de hoy día.

Animamos a que los lectores nos envíen sus descubrimientos en los desguaces y campos españoles, aunque somos conscientes de la dificultad que esto supone en los tiempos que corren.